Para practicar meditación en la ciudad, no dejes de leer un cerezo en el balcón.

 

“Un Cerezo en el Balcón. Practicar Zen en la ciudad”. Laia Monserrat. Editorial Kairós.

 

Muchos y “sesudos” libros son los que te invito a leer desde esta Ventana-Biblioteca donde acercar buenos libros con los que vivir, aprender y formarse. Muchos y voluminosos algunos, pero otros, como este que os traigo hoy a las estanterías virtuales de la BiblioMind, no por reducido de páginas, menos importante.

Un Cerezo en el balcón que os gustará por su sencillez y cercanía.

 

Buscando entre los anaqueles de tu librería o Editorial preferida, siempre aparece como por casualidad una pequeña joya y en mi caso, hace unos meses fue el descubrimiento de “Un cerezo en el balcón” de Laia Monserrat.

Dentro de una temática afortunadamente ya muy habitual en cualquier mediana librería, que alguien lleve la práctica del Zen hacia la comparada cotidianidad de disfrutar de un pequeño cerezo en el balcón de alguien –la autora- que vive en una gran ciudad, es un precioso instante mágico.

 

Un cerezo en el balcón para iniciar tu camino hacia la serenidad

 

Apenas 100 páginas de un delicado libro con ilustraciones de Jordi Cots para invitar al lector a iniciarse en la práctica del Zen como la vía hacia el instante presente; hacia descubrir, como digo desde plenacción, que lo importante es descubrir que lo extraordinario, siempre está en lo cotidiano.

 

Para practicar Zen, tal y como nos señala la autora en el desarrollo del libro que se lee casi de una “sentada”, pero que permanece en boca, como los buenos vinos, durante mucho tiempo, no hacen falta Monasterios ni grandes retiros, sino más bien la agradable presencia de un compañero de pìso como un cerezo que te han regalado y que vive en el balcón de tu casa en medio de la gran ciudad, para disfrutar de la presencia del instante presente en actos cotidianos como fregar o ir en el autobús hacia tu trabajo.

En ese centenar de agradables páginas, Laia nos hace un recorrido por los principios fundamentales del Zen, desde la postura, a la actitud en la respiración y la práctica en lo cotidiano.

“Vivir en el instante presente es aceptar que la Vida vive a través de mí. La Vida me vive. Soy vivido por la Vida. Esto significa posicionarse de forma muy diferente a la habitual, es aceptar lo inaceptable: no tengo el control de todo”.

Invitaciones a la reflexión, como esta que os escribía en el párrafo anterior, trufadas con agradables prácticas , hace que esta psicóloga, psicoterapeuta y asesora de empresas con más de 30 años de práctica del Zen, te ofrezca en un interesante libro, la oportunidad de asomarte a una práctica milenaria que aparece hoy como una de las líneas vitales para sostenerse por encima de una tabla de surf, sobre un mundo alocado que anda corriendo demasiado deprisa.