5 pasos para superar el duelo por una pérdida

Uno de los momentos más duros para un ser humano, es dar con la clave de cómo superar el duelo por una pérdida. Cuando hablamos de Mindfulness o práctica de la atención plena, no estamos hablando de una forma de evadirse de la realidad más inmediata, así que, por lo tanto, al hablar de la presencia de la muerte y de la perdida en nuestra vida, desde el punto de vista de mindfulness vamos a hablar de la aceptación y del dolor como catapulta para la sanación hacia la estabilidad emocional. Responder frente a reaccionar; afrontamiento frente a evasión.

Quiero mostrarte en este post, 5 pasos de cómo superar el duelo por una pérdida desde el trabajo de atención plena o mindfulness; una herramienta básica pero muy potente que nos permite situarnos en el espacio del instante presente para poder hacer frente a una vida con más consciencia en la que seamos dueños y dueñas de nuestros actos.

Cuando se habla de muerte en este mundo que habitamos, normalmente se cambia de conversación, se mira para otro lado, se niega o se hace referencia al “mal fario” que trae hablar de ella; pero el caso es que es algo tan natural, que es imposible alejarse de su presencia porque es otro lado de vida.

 

La muerte de un ser querido o cercano, la pérdida de alguien, marca un antes y un después en nuestro ciclo vital, pues supone, como en el caso de un nacimiento, el final e inicio de una nueva etapa.

Es por ello que, antes de mirar para otro lado o tratar de que no nos afecte, lo importante es asumir el hecho e iniciar un duelo para asentar esa nueva fase de nuestra vida en la experiencia de vivir.

Estos son cinco pasos a seguir a la hora de cómo superar el duelo por una pérdida.

1.- Rendirse a lo que se siente.

Mindfulness no es ocultar emociones, ni estar todo el día con la sonrisa pegada. Mindfulness es tomar la vida tal y como es. Lo que es aquí y en este momento, y cuando hay una pérdida, lo normal ha de ser rendirse ante lo que se siente y ser conscientes del dolor. El sufrimiento viene cuando el duelo no es superado. El dolor es algo normal y necesario en algunos momento de nuestra vida.

2.- Aceptación sin resignación.

Nada podemos hacer. Tan solo asumir una realidad desde la atención de la consciencia en el aquí y ahora. Solo disponernos a sentirnos en la ausencia de lo que nos falta ya o de lo que ya no volveremos a tener. Eso no es resignarse al sufrimiento y a la amargura, sino contemplar el momento tal y como es.

3.- Encontrar espacios de silencio y belleza.

La vida continúa y, en el dolor, también hay espacios silenciosos de belleza que la vida nos entrega a cada instante. Mindfulness nos ayuda a aprender a sentirlos y verlos, incluso en los momentos duros. La vida y la muerte en el perfecto equilibrio del instante presente.

4.- Entender que no somos eternos.

Fuera de todo condicionamiento religioso (cada uno es libre de profesar su religión), desde un sentido espiritual, es bueno la aceptación de que no somos eternos en el sentido de habitar para siempre el mundo que ahora habitamos. La vida, precisamente, tiene sentido en el hecho de asumir como normal el hecho de morir. Ni mucho menos es estar siempre con ella presente. Simplemente ES parte de la vida.

5.- Despedirse.

Cuando el duelo se convierte en sufrimiento, es cuando no hemos aceptado el hecho y no nos hemos despedido. Despedirse es tomar conciencia de la pérdida y realizar nuestro íntimo y particular homenaje a lo que hemos perdido. Cada persona puede tener su propio acto de despedida. Puede ser personal, íntimo o colectivo, pero en él tomamos conciencia del instante presente y decimos un adiós sentido frente a lo que hemos perdido. Es cerrar el círculo de una etapa para abrir otro. El sufrimiento viene cuando dejamos círculos abiertos con heridas sin sanar.

No es sencillo. Cuando hablamos de cómo superar el duelo por una pérdida, estamos hablando de aceptar el instante presente tal y como es. Aquí y ahora. Aceptar que el dolor es consustancial al hecho mismo de vivir; pero el sufrimiento es opcional y depende única y exclusivamente de nuestra forma de afrontar el necesario duelo. La vida continúa.