Quiero contarte cómo puedes salir de tu zona de confort trabajando en la práctica de la atención plena o mindfulness

 

La Zona de Confort. ¿Qué es eso?.

 

Está claro que antes de salir de tu zona de confort, no está de más saber qué es eso de la zona de confort ¿verdad?.

Para que la cosa quede clara, vamos a llevarlo a un plano cotidiano. Al día a día. A lo que realmente vale. Al aquí y ahora.

Ya lo tienes todo ¿verdad?. O eso es al menos lo que sientes.

Estás en la comodidad de quien piensa que ya tiene el control de los mandos de todo. Pero el mundo sigue andando y tu no te das cuenta.

Todo avanza, pero tus miedos y esas limitaciones que te has ido poniendo te hacen creer que donde estás estás bien y ¿para qué voy a avanzar si ya tengo todo?.

Pero un día llega la vida y de ta la bofetada mayúscula. Pero sentado en tu sofá mental desde hace tiempo, has perdido capacidad de reacción y entonces aparece el estrés, la falta de control, la ansiedad….el caos.

Para salir de tu zona de confort quedate con la idea de que la zona de confort es ese espacio de limitación vital que te da el creer que ya conoces todo, que dominas tus hábitos, tus rutinas, actitudes y todos tus comportamientos. Que ya no te hace falta más.

 

Y ese pensamiento y actitud limita tu propio desarrollo personal y profesional.

Ahora que lo sabes, tienes que saber como salir de tu zona de confort.

 

 

Estamos en pleno siglo XXI. Mira cómo vivían tus abuelos, miran cómo vivían tus padres y mira cómo vives ahora.

Estamos rodeados de movimiento vital al que tenemos que acostumbrarnos. Adaptarse desde la serenidad para crecer como personas.

Está bien disfrutar de lo que tienes, pero haciendo análisis de tu vida actual, seguro que verás como algo bueno, empezar a romper esa zona de confort para seguir aprendiendo cosas nuevas.

 

Hoy, metidos en la nueva era que va emergiendo cada vez más deprisa, inmersos en una crisis estructural que hará cambiar todo lo que nos rodea, es posible y deseable salir de la zona de confort, se tenga la edad que se tenga, y se tengan las circunstancias personales que se tengan. Fácil puede que no sea, pero imposible no lo es.

Salir de la zona de confort, es levantar la cabeza para decidir claramente el camino que quieres trazar para alcanzar tus metas y objetivos, plantarte en el instante presente en el que habitas y comenzar a dar un paso cada día desde la presencia de la conciencia en cada uno de los pasos.

Salir de la zona de confort es provocar el juego y la devoción de lo nuevo y el asombro por cada una de las cosas que ocurren a tu alrededor.

Salir de la zona de confort es abrir de par en par las ventanas y saber que no te llevarás nada de lo que crees que tienes.

Disfruta de un beso, de una sonrisa, de aquel libro que tienes pendiente desde hace tiempo.

Dale espacio al juego, a iniciar nuevas amistades, a descubrir el mundo que te está esperando nada más salir del portal.

Estás en otro tiempo. Ahora es el momento de aceptar los cambios, de saber que nada ya será como antes, que todo va fluyendo y que, como en el anuncio aquél, debes de ser agua para evitar partirte en pedazos con la próxima piedra que te encuentres en el camino.

Para salir de tu zona de confort, una recomendación especial que te hago es la práctica de la atención plena o mindfulness.

Con su práctica lograrás “cambiar los ojos con los que ves el mundo” para darte cuenta del potencial que tienes como ser humano.

Puedes, claro que puedes. Se necesita un esfuerzo, pero que nadie te diga que no puedes.

 

Alguna práctica útil para salir de tu zona de confort

 

Coge un cuaderno y apunta tres cosas y un tiempo prudencial para hacerlo.

Recuerda anotar qué quiero ser, qué quiero tener y qué quiero hacer y escribe con claridad el día en el que quieres comenzar la aventura.

A continuación lo que tienes que empezar a pensar es hacer un pequeño plan de vida mindfulness para con una buena gestión de tu tiempo, ir creando nuevos hábitos que te conduzcan a hacer realidad lo que deseas.

Lo importante está en el disfrute del camino.

Puedes hacerlo en tu vida personal o en tu vida profesional. No hay límites.

A la hora de salir de tu zona de confort, imagina que es ahora cuando sopla el viento, así que abre bien las velas de tu vida y ponte a navegar sin la preocupación de saber dónde vas a llegar, porque no es en el final del camino donde está tu destino, sino en cada uno de los instantes que pasas vivo cada día.

 

Salir de tu zona de confort en la vida cotidiana.

 

Para que te hagas una idea de la zona de confort. Seguro que si vas al trabajo por la mañana siempre lo haces por el mismo sitio.

Recorres el mismo camino cada mañana. Al ir y al volver.

¿Por qué no cambias de ruta?. Seguro que hay otro camino. ¿lo has probado?.

Pues eso es una zona de confort.

Aprendiste un camino y ya no te sales de el y si lo haces es por obligación y entonces no te sientes bien.

Salir de tu zona de confort es decidir personalmente hacerlo de forma diferente.

Aprende a desafiarte. Y para eso, la práctica de la atención plena o mindfulness se convertirá para ti en una valiosa herramienta de trabajo.

No te pongas limitaciones y evita que te las impongan