Es una buena frase para comenzar a pensar en practicar meditación zen

 

Cuenta la tradición, que en alguno monasterios ZEN de Japón, en la entrada de la biblioteca, suele haber un cartel en el que se puede leer el siguiente aviso:

“Esto es, simplemente, el dedo que señala la luna”.

De eso, precisamente, trata el ZEN. Así de simple; del dedo que señala la luna, porque es a través de su práctica diaria, de su base “metodológica” que no es otra que un cojín en el que sentarse habitualmente para practicar este tipo de meditación, desde donde uno puede, lentamente, acercarse un poco más a tocar esa luna.

El Zen es una práctica en la vida de cada día.

 

A lo largo de este artículo caminaremos entre la historia del Budismo Zen, referiré, a modo de “Mapa del Tesoro” algunos apuntes bibliográficos de indispensable lectura, y sabremos algo más acerca de la forma en la que el Zen se ha ido transmitiendo de Maestro a Discípulo y veremos como más que una corriente de pensamiento o un corpus normativo, el Zen no es más que esa práctica continua, disciplinada y sencilla que hay que ir tejiendo cada día, como una gota de agua que cae siempre con la misma cadencia hasta que, a través de los tiempos, en la roca emerge un hueco donde queda siempre un poco de agua.

Practicar meditación zen. Empezar desde el principio. Sentarse y sentirse.

 

Comencé a interesarme por el Budismo Zen a inicios de los 90, buscando “respuestas” a un momento de crisis casi existencial y después de diluirme en la sabia mística española de la mano de San Juan de La Cruz o Santa Teresa, apareció de repente la simplicidad del Zen.

Entonces, en las librerías, la poca bibliografía que se encontraba, solía estar en los anaqueles donde se catalogaban los libros de Parasicología, Nueva era y esoterismo. Así que empezar a practicar meditación zen se me hacía extraño.

Hoy, en cualquier librería que se precie, los innumerables ejemplares de una, cada vez, más basta bibliografía, pueden encontrarse, no sólo en aquellos espacios dedicados a los temas religiosos, sino también en los referentes a estrategias empresariales, Marketing, Negocios, Sociología, Psicología básica o nuevas terapias y Divulgación científica.

Practicar meditación zen no es una moda. Es una forma de vida

 

¿Moda?, ¿nuevas formas de consumismo?, ¿nuevas creencias?, ¿nuevas necesidades de horizontes ante la crisis de valores que nos atenaza?.

Sea como sea, la realidad es que todo aquello que tiene que ver con el Budismo Zen, tiene hoy en día, un interés especial para mucha gente que busca, sin encontrar aún, un nuevo espacio de libertad y comprensión ante tanto caos y crisis sistémica.

En realidad el Zen, aunque como vamos a ver, tiene una clara raíz e influencia budista, es también una forma de estar en el mundo; algo así como una “filosofía” de vida.

 

 

Una breve historia para empezar a practicar meditación zen

 

Básicamente, el Zen fue enseñado por Buda en la India, introducido después en China por Bodhidharma, Dôgen Zenji lo implantó en Japón en el siglo XIII y Keizan Zenji lo propagó.

La explicación más básica del Zen, puede decirse que es una práctica de vida en un espíritu de serenidad y no-tensión que tiene como fin vivir con una gran alegría y una esperanza luminosa.

Dicho así, puede parecer, a los ojos del “novato”, la apología de un nuevo movimiento en forma de Secta, pero nada más lejos de la realidad.

Aunque como señalaba anteriormente, el Zen hunde sus raíces en las enseñanzas del Buda, y aunque su puesta en acción durante los retiros de práctica profunda, tienen una clara representación Budista, no hay que ser ni Budista, ni Monje para practicarlo.

Practicar meditación zen para el principio de una revolución interior.

 

La base de su trabajo es la meditación sentada, más conocida como Zazen.

Se trata de sentarse y respirar; así de sencillo y así, también de complicado.

Un rincón cómodo y solitario en nuestra casa, un cojín denominado Zafú y una alta concentración en el momento presente, en el instante del Aquí y Ahora, son suficientes para, día a día, acostumbrarnos a la práctica de esta forma de vivir que, sin buscar ni pretender nada, nos dirige sin apenas darnos cuenta, hacia un campo mental de serenidad, ecuanimidad y tranquilidad.

Algo así como una nueva ventana a través de la cual mirar el mundo en el que vivimos. Practicar meditación zen para iniciar tu propia revolución interior.

Sentarse y sentirse. El inicio de practicar meditación zen.

 

Sentarse en el cojín de meditación, al menos, 10 ó 15 minutos al día (lo más adecuado serían 30 minutos) en la postura de loto o medio loto o en una silla con respaldo firme para quienes tengan problemas serios para adquirir la postura normal, es la mejor forma de ir entrando en la vía del Zen.

Se trata de, una vez en esa posición, y practicando la más absoluta inmovilidad, estar atentos a nuestra respiración.

La mente se mueve entonces con inusitada rapidez, y salta de un pensamiento a otro, como un mono salta de una rama a otra, rápido y veloz.

Entonces no hay que hacer absolutamente nada, no moverse, no “sujetar” ninguno de los pensamientos que aparecen.

La magia del silencio a la hora de practicar meditación zen

 

Son como nubes que pasan. Reclaman nuestra atención, pero no podemos cogerlas.

Y es en ese silencio y en ese estar en el aquí y ahora, donde se va construyendo nuestra nueva serenidad y nuestra nueva forma de ver y sentir el mundo.

Y es que aunque tuviésemos todo lo que deseásemos en cada momento de nuestra vida, nadie estaría suficientemente satisfecho.

Esa es, al fin y al cabo, la mancha de la enfermedad de nuestros días; querer tener más que querer estar. Simplemente estar; ni siquiera Ser.

Para quien le interese el camino de la Vía del Zen, y aunque pueda encontrar “señales” en tanta bibliografía como existe en la actualidad, la mejor enseñanza que puede ofrecerse es la de la práctica diaria.

 

Encuentra tu espacio de silencio a la hora de practicar meditación zen.

 

A veces, aunque no encontremos espacio en la casa, o nos sea prácticamente imposible, reservar 20 minutos al día para meditar, si es razonable pensar que cualquiera, puede en su trabajo, en el coche, caminando por la calle, tomando una cerveza en una terraza, o sentado en mitad del día en cualquier calle, dedicar 5 minutos a la práctica del silencio y a “darse cuenta” del instante presente.

De ese momento que pasa veloz y que no somos, la mayoría de las veces, conscientes de que ha ocurrido, embelesados por la locura de información que recibimos cada día.

Haz un hueco, simplemente un pequeño hueco en tus obligaciones diarias para parar y sentir la respiración. De eso, principalmente, trata la vía del ZEN.

Crea tu propio espacio zen

 

Tras la práctica irán llegando las preguntas, las dudas, y la búsqueda de respuestas espirituales (no se identifique con lo religioso, tal y como lo entendemos en Occidente), sino la necesidad de ver desde nuestro interior para intentar conectar con nuestra propia naturaleza “búdica”, porque como señala el Maestro Dokushô Villalba, en su libro de Introducción a la práctica de la meditación Zen, que bajo el título de “¿Qué es el Zen. Introducción a la meditación Zen?” editado por Miraguano Ediciones “más allá de las formas, de los dogmatismos, de las instituciones o de las teorías, el ser humano está buscando un nuevo estado de conciencia (o una antigua conciencia dormida) que le permita liberarse, transformarse, desarrollarse, a partir de la fuente profunda que está en él. El Zen no es ni un razonamiento ni una teoría. No es un conocimiento comprensible por el intelecto solamente, es una práctica, una experiencia”.

El Zen en Europa es una práctica joven, dado que su introducción llegó de la mano del Maestro Taisen Deshimaru a París a finales del año 1967, poco después de que lo hiciese en Estados Unidos.

Deshimaru fue estableciendo diferentes Dojos (Salas de Meditación) y Templos donde enseñar el secreto del Zen que, como vemos, consiste en sentarse, simplemente, sin objeto ni espíritu de provecho, en una postura de gran concentración.

Lugares para practicar meditación zen.

 

En España hay varios centros en los que comenzar a practicar la meditación y la vida del Zen, destacando “Luz Serena” dirigido por el Maestro Dokusho Villalba, un andaluz de Utrera quien fue discípulo de Deshimaru y que podéis encontrar en http://www.sotozen.es .

He realizado varios retiros de meditación en el Templo y os puedo asegurar que si probáis, querréis repetir.

En Granada capital, destaca la presencia del Centro Dojo Zen de Granada cuya sede se encuentra en la céntrica Plaza de la Pescadería nº 1 4º C y D.

Allí se puede iniciar en la práctica del Zen, tanto a través de los encuentros y conferencias que suelen organizar, como en la práctica habitual de cuyos horarios se puede tener perfecta referencia a través de su página web http://www.granadazen.com El teléfono de contacto es el 958 12 98 22 ó 620 639 648

En el término provincial, otro lugar donde poder acudir a practicar el Zen o iniciarse es en la población de Yegen, donde se encuentra el Centro Jikoan http://www.jikoan.com .

En esta página se encuentra toda la información precisa y bien estructurada para iniciarse o profundizar en la vía del Zen.

Nunca es tarde. Quizás sea ahora, tras leer este artículo, cuando quieras conocer algo más de este modo de vida. Vivimos hoy sumidos en una crisis global que no sólo es económica, sino también de valores. Zen, al fin y al cabo, quizás no sea la solución, pero si un buen dedo que señala la luna.

Libros indispensables para practicar meditación zen.

 

4 libros indispensables

https://plenaccion.es/libro-mindfulness/

Varios libros para un impulso vital

https://plenaccion.es/como-salir-de-la-zona-de-confort

El Zen en la plaza del mercado. Las palabras de un Maestro

https://plenaccion.es/dokusho-villalba/

Ciclismo y Zen

https://plenaccion.es/el-zen/

Zen y emprendimiento

https://plenaccion.es/meditacion-zen/

Motos y Zen

Zen en el arte del mantenimiento de la motocicleta

El Camino imprescindible

El Camino del Zen