Si de algo estamos contentos en casa, es de aprender a comer bien y sostener una nutrición saludable.

Para ello, no hace mucho, en ese camino de la unión de mindfulness con la alimentación que se ha dado en llamar mindful eating o alimentación consciente, apareció en nuestras vidas, nuestra buena amiga Malva Castro. Aprender a comer bien, mantener una dieta equilibrada y, por lo tanto, una nutrición saludable es básico para nuestra salud tanto física como emocional. De eso, Malva sabe mucho.

 

Y como me gusta hacer cuando descubro pequeñas y grandes cosas, lo comparto contigo. Así que pedí a Malva que nos hablase de lo que ella sabe bien que es de nutrición saludable y de cómo comer bien y enseguida me hizo llegar este texto que comparto contigo.

 

COMAMOS LO QUE SOMOS.

 

Si “Somos lo que comemos” desde hace un tiempo estamos siendo baratos, prefabricados y poco naturales.

¿Qué está ocurriendo? Estamos perdiendo el sentido de la alimentación en nuestras latitudes, estamos globalizando nuestra alimentación y esto puede traer consecuencias devastadoras para nuestra salud.

La dieta Americana no tiene porqué ser la dieta de todos. Pero no es sólo lo que comemos sino como lo comemos, con estrés, con apenas un calentón en el microondas, estamos llegando a una desnaturalización de algo que ya hacíamos muy bien, de un estilo de vida más allá de un patrón alimentario, que combinaba ingredientes de la agricultura local, recetas, formas de cocinar propias, comidas compartidas y celebradas…

Se nos olvida que lo que nos da la naturaleza en el momento que nos lo da, es la mejor opción. Que somos animales que fluyen y viven en ritmos naturales y que el acto de comer es uno de los actos más primitivos y que más necesita nuestra fisiología para sobrevivir, se nos olvida también que nuestros genes suelen estar adaptados a aquello que llevan haciendo millones de años.

Y tenemos suerte, la mayoría de nosotros vivimos en zonas con muchos recursos naturales que pueden nutrir nuestra dieta; alimentos vegetales, como verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos, ricos en hidratos de carbono complejos y fibra; aceite de oliva como fuente principal de grasa, consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur y quesos), huevos, el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido generalmente durante las comidas.

 

Todo esto forma un arcoiris nutritivo que no sólo aporta a nuestra dieta equilibrio en macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) sino que además nos abastece de pequeñas sustancias antioxidantes con propiedades beneficiosas para nuestra salud.

Así que a que esperamos para recuperar algo que nos ha pertenecido durante siglos, que nos ha hecho ser lo que somos.

Os invito a invertir la frase para recuperar nuestras raíces, para comenzar a nutrirnos desde lo más profundo y con plena conciencia:

“Comamos lo que somos”.

Malva Castro González. Nutricionista Clínica/Coach Nutricional

http://malvanutricion.laverdera.com/

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