Cuando hablamos de nueva sociedad y nueva economía, también hablamos de desarrollo personal, de serenidad y nuevas formas de habitar el tiempo.

Es parte de la nueva sociedad. En septiembre del 2020 (por poner una fecha) nadie imaginábamos lo que se nos venía encima.

Algunos meses después y por culpa de un virus, llegaba un presente que ya no tenía vuelta atrás.

Comenzaban a aparecer las señales de un nuevo mundo que va emergiendo y que, nos guste o no, viene para quedarse.

Un futuro que ya está aquí lo quieras o no.

La pandemia terminará como han terminado todas las de la historia de la humanidad, pero como en todas las pandemias de la humanidad, después surgen nuevas formas de trabajar, de relacionarse, de comprar y vender, de SER, ESTAR, HACER y TENER

Un mundo en cambio al que debemos acostumbrarnos.

Desde que te hablo de atención plena o mindfulness, desde que no paro de recomendarte lecturas que puedan interesarte, tengo la convicción de que nuestra nueva mirada no debe centrarse en aislarnos del mundo, sino en conocer dónde estamos y dónde podemos ir.

En este sentido, hablando de nueva economía, hace poco me ocurrió un caso personal que me hizo reflexionar sobre lo que se avecina que, en el fondo, ya está entre nosotros.

Actualizando la  web de Plenacción generé un problema gordo y grave.

Después de varios retoques, pulsé el botón actualizar y la web desapareció.

 

 

Me manejo bien con las nuevas tecnologías. De hecho, todo lo que ves en esta web lo he montado yo. Tuve que aprender de cero, pero lo conseguí.

Me gusta la tecnología, pero obviamente, en algún momento tiende a superarme y eso supone un nuevo reto para aprender nuevas cosas.

tengo 54 años y pertenezco a esa generación que aprendió a escribir a máquina, usaba papel calco y el teléfono más moderno con 20 años era el de góndola. El primer móvil que vi en el año 89, lo llevaba el cantaor Manuel Gerena 89; pesaba 3 kilos y se llevaba en una especie de maleta)

Tras investigar lo que podría haber pasado  me puse en contacto con la empresa donde tengo alojado el hosting.

Empresa española, con una plantilla increíble, que me ayudó en todo momento a través del foro virtual de Piensasolutions con el que llevo trabajando desde el año 2000.

Primer problema solucionado.

Así que bajé a la tienda de la esquina a comprar varias cosas para cenar.

Al día siguiente, el tema que uso como diseño, seguía dando problemas.

Segunda sesión de trabajo y ayuda a través del servicio técnico de mi proveedor.

Empresa con sede en EEUU que me pone en contacto con el técnico que me va a ayudar.

Le saludo vía chat. “Hola, un saludo desde Granada en España. Este es mi problema:……”

Me contesta en inglés:  “Sergey desde Rusia, dime en que te puedo ayudar”

Soy de una generación en la que nos obligaban a aprender francés.

No tengo ni idea de inglés. Solo conozco palabras y frases a través de las pelis de Woody Allen.

Del italiano también puedo decir palabras gracias a Nanni Moretti

Sergey me habla y yo uso para leer y contestar el traductor de google.

Nos entendemos a la perfección.

Mientras Sergey hurga en mis miserias de wordpress, cojo mi vespa y me acerco al centro de Granada a unos grandes almacenes a cambiar el regalo de mi mujer (nunca acierto en las tallas), luego pido comida para llevar en un restaurante y mientras, me tomo una cerveza en la terraza con la mascarilla encajada salvo para beber.

Contesto varios correos, busco tres pelis en varias plataformas para elegir qué podemos ver por la tarde y llamo a un buen amiguete del trabajo al que meto caña con todo el cariño del mundo.

Hago un par de llamadas más para cerrar un proyecto que tengo entre manos y leo un par de artículos que tenía pendientes desde la mañana.

Porque me he levantado a las 5 y media de la mañana, he sacado a Blas para el primer paseo del día y después me he visto una peli que tenía pendiente y he revisado la prensa del día.

Estoy suscrito a tres periódicos digitales y una plataforma de libros y  revistas, además de disfrutar de un nuevo ebook con el que compro a través de amazon.

Reviso el pedido de libros (en papel) que tengo que recoger en mi librería preferida de Granada (Babel) y actualizo la agenda de la semana, además de escribir, con mi Montblanc, varias cosas e ideas en mi agenda Moleskine.

Por la tarde veremos peli en alguna de las plataformas digitales y antes de dormir me sumergiré en el regalo que me ha hecho Bea para este fin de semana (un libro “analógico” sobre el Ramen y la adaptación a novela gráfica de “1984”)

Es el nuevo tiempo y me apasiona.

Hay ventanas que se cierran definitivamente y otras que se abren de par en par.

Yo no me quiero perder ese olor a vida nueva que se irá abriendo a medida que esta mierda de pandemia se vaya terminando.

Tiempo al tiempo.

El futuro ya está aquí y no tiene por qué ser malo.

Suelta las velas y deja que el viento te lleve con atención.