Si de atención plena hablamos, la unión del mindfulness y las mascotas es la ocasión perfecta para trabajar nuestra actitud ante el aquí y ahora.

 

Conceptos como el de la compasión, la atención, el cuidado, la ausencia de ego o la empatía, propios de los estados de atención plena en la práctica de mindfulness, se conjugan a la perfección cuando convivimos con nuestras mascotas.

Siempre digo que no me gusta hablar de lo que no sé y en este caso sí que puedo hablar porque nosotros, en casa, somos una familia numerosa.

La convivencia con seis gatos y un perro, me hacen poder asegurar que “la vida mindfulness” de nuestras mascotas puede ser un ejemplo para tu propia práctica.

Es en la relación mindfulness y mascotas en la que podemos observar con grata sorpresa como podemos trabajar la atención en el instante presente de una forma atractiva y sencilla.

El gesto del cuidado dándolo todo por nuestras mascotas, es un claro ejemplo de práctica de atención plena. Estamos ahí, en el instante presente, mimando, preocupándonos, ofreciendo la comida con atención, observando su forma de habitar el tiempo sin enjuiciar absolutamente nada.

En esa relación con nuestras mascotas a través del mindfulness, se deja el ego a un lado. Se produce una cierta interdependencia entre ellos y nosotros.

Se trata de una interdependencia sin categorías ni superioridades. Es el trabajo por el respeto a su naturaleza y el respeto de ellos hacia la nuestra en un perfecto equilibrio. Es el aquí y ahora.

Lo hablaba hace poco con los amigos de Barakaldo Tienda Veterinaria sobre la relación y comentarios que muchos de sus clientes hacen acerca de esa práctica y la relación con sus mascotas.

Habitamos un tiempo del que tenemos la sensación que va demasiado deprisa, cuando quienes nos hemos acelerado a lo largo de, especialmente, estos últimos años somos nosotros.

A través de la práctica de la atención plena o mindfulness, tratamos de anclarnos en el instante presente para tomar conciencia del aquí y del ahora, siendo ese el espacio concreto en el que se desarrolla nuestra vida. Ni antes ni después. El lugar es ahora.

Y en ese sentido, nuestras mascotas son auténticos maestros de la atención plena.

Como ejercicio de práctica habitual, te invito a que, si convives con mascotas, especialmente gatos o perros, no los aisles mientras practicas un tiempo de meditación. Te aseguro que puede ser una experiencia muy gratificante para tí y para ellos.

Sentarse en el cojín de meditación, estirar bien la espalda, y atender a tu respiración mientras tu mascota o mascotas están alrededor, es una bonita experiencia de unión mente cuerpo que no te debes perder.

Ellos también sienten tanto tus estados de paz, como tus estados de alteración.

En mi caso, hay días que ninguno viene a estar y otros muchos días que el zafutón (la colchoneta que se pone debajo del cojín de meditación o zafú) está ocupada por el ronroneo de alguno de los gatos y los ronquidos de Blas, nuestro perrete.

Mindfulness y mascotas es una combinación perfecta para tu práctica y el trabajo hacia la serenidad de tu vida cotidiana.

Ellos nunca te exigirán nada ni tu tienes que exigirles a ellos nada. Es la mejor forma de practicar la atención plena con estos seres tan queridos que llenan nuestra vida aquí y ahora.