Practicar meditación mindfulness para tu bienestar

 

Cuando se habla de practicar meditación mindfulness, lo primero que te imaginas, es a gente con el pelo rapado al cero, túnicas naranjas, entornos ocres, campanitas y verde…mucho verde. Si bien es cierto que la meditación mindfulness bebe de las fuentes del budismo zen, entre otras, su llegada a Occidente de la mano de nuevos descubridores del bienestar humano como el Doctor John Kabat-Zinn, han conseguido, no sólo quitar todo el ropaje religioso del acto de meditar, sino darle un sentido “laico y civil” a la sencillez de un acto como es el de la meditación mindfulness para la serenidad y la felicidad.

 

Practicar meditación mindfulness, no sólo tiene enormes beneficios para tu salud en general, sino que es una potente herramienta tanto para tu desarrollo personal, como profesional, como, incluso, deportivo (ya hay clubs de fútbol y de baloncesto que tienen en sus filas expertos coach mindfulness).

 

Pero ¿cómo hago para practicar meditación mindfulness?, me imagino que es, en estos momentos, la pregunta del millón. Y eso es, precisamente, lo que voy a intentar aclararte con estos sencillos pasos para empezar a practicar meditación mindfulness.

Eso sí, debes saber que esto no ha de ser un ejercicio aislado, sino que, más bien al contrario, debes tomar la práctica de la meditación mindfulness, como un acto más en tu quehacer diario. No te llevará demasiado tiempo; es como ducharse, desayunar o arreglarse. Ha de entrar en la normalidad de tu vida y es ahí cuando la meditación mindfulness tomará fuerza.

Lo mejor es comenzar con poco tiempo para que te vayas haciendo. Lo ideal serían unos 5 minutos al día, para ir ampliando hasta llegar, al menos, a media hora, 40 minutos. Te recomiendo que practiques siempre, más o menos, a la misma hora y en el mismo lugar (si tienes espacio, puedes hacerte un pequeño lugar de meditación).

 

 

Para empezar, simplemente, vamos a iniciar nuestra meditación mindfulness sentados en una silla.

  • Busca un espacio tranquilo donde nadie te moleste durante el tiempo de tu práctica.
  • Siéntate con la espalda bien recta (no fuerces posturas nunca y menos si tienes alguna lesión o dificultad)
  • Apoya tus manos sobre tus muslos con las palmas de las manos hacia abajo.
  • Mete un poco el mentón y siente como si tiraran de tu cabeza hacia arriba
  • No cierres los ojos para evitar la somnolencia. Déjalos un poco abiertos y sitúa tu mirada como un metro por delante.
  • Centra tu atención en tu respiración pero sin forzarla. En estos primeros pasos se trata sólo de observar cómo está en esos precisos instantes
  • Observa lo complicado que es tender a estarte quieto/a si nunca antes has hecho este ejercicio
  • Cuando haya pasado el tiempo que has previsto, no te levantes de golpe. Date un poco de tiempo para ajustarte
  • Vuelve a tus quehaceres diarios sin darle la menor importancia a lo que acabas de hacer. Tómalo como algo normal.

Como ves, la meditación mindfulness no tiene nada de paranormal, ni de ciencia oculta, ni de aspecto de brujería o satánico….es la vida misma. El problema es que, con el ritmo de vida que llevamos, se nos olvida rápido que hay una parte de nuestro ser consciente que abandonamos. La meditación mindfulness recupera esa esencia como seres vivos; la de la atención en todo cuanto hacemos. Es entonces cuando comienza nuestra verdadera revolución.