Mi amiga Esther Ontiveros tuvo la gentileza de escribirme este prólogo a mi libro “40 ideas mindfulness para tu vida cotidiana”

 

Un libro para descubrir otra forma de HACER, TENER, SER Y ESTAR en un mundo en cambio.

 

 

En el año 2013, con un bebé y otra hija de 3 años, recién superado un conflicto laboral a cuenta de mi maternidad que me apartó de la máxima responsabilidad en la empresa que dirigía, mi cuerpo dijo basta.

Recuerdo ir conduciendo de camino a mi nuevo trabajo. La mayoría de mis epifanías se producen casualmente en el coche, un medio que aborrezco precisamente porque no puedo vivir sin él. Las rayas discontinuas se sucedían unas tras otras sobre el gris del asfalto y alguien hablaba en la SER sin que yo escuchara lo que estaba diciendo. De repente, me dije: no quiero sobrevivir a los días que van pasando. Quiero vivirlos.

Y me propuse tres cosas: correr una maratón, dejar de comer carne y meditar a diario.

Las ideas mindfulness para empezar tu nueva vida

 

Para mi primer reto, me inscribí en un circuito de carreras de 10 kilómetros que me obligaba a plantarme cada domingo temprano en una punta de la provincia de Granada. Cuando me di cuenta de que podía completar esa distancia con relativa facilidad entendí que había llegado el momento de dar el salto a la media maratón, 21 kilómetros. Y entonces tuve que comprometerme con los entrenamientos entre semana. Cruzar esa meta supuso un antes y un después en mi vida. Podía hacer cosas que jamás pensé… lo que me otorgaba un poder infinito.

Estaba mentalmente preparada para entrenar una maratón y después de un año, una vez más, en Valencia en 2015 rompí el muro de mis limitaciones y ensanché así el espacio para vivir en adelante.

En paralelo a este proceso, dejé de comer carne. Y aunque no estaba en mis planes, dejé de comer pescado también. No soy vegetariana. Sólo me paré a escuchar a mi cuerpo y entendí lo que quería contarme: no quería comer animales fabricados para mí en granjas industriales ni piscifactorías. A partir de ahí, todo producto local, de temporada y, en la medida de lo posible y lo sostenible, ecológico, sería bienvenido a mi despensa. Como no sabía cocinar y no quería alimentarme a base de ensaladas de lechuga, me compré un robot de cocina con miles de recetas basadas en vegetales, legumbres, semillas, raíces, huevos, queso, arroz, pasta, leche, frutas… Y dejé de comer para empezar a nutrirme, es decir, a alimentarme de manera consciente.

Con dos de mis tres propósitos en marcha y a buen ritmo, empecé a inquietarme por la falta de frutos del tercero: meditar a diario.

Coincidí con Juan Carlos en el año 2009. Trabajamos en la misma oficina en un tiempo frenético pero mágico, en el que la ilusión de poner en marcha un proyecto empresarial nuevo era motor suficiente para andar todo el día presentando propuestas y trabajando muy duro. Nuestros caminos profesionales se separaron y nos perdimos la pista hasta que las redes sociales nos reunieron cuatro años después.

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Por su página de Plena Acción supe que se había especializado en algo llamado mindfulness y me picó la curiosidad por saber en qué plano místico se desenvolvía ahora la vida del amigo Juan Carlos. Le invité a participar en mi programa de radio: Vivir en la Pirámide en La Voz de Granada.

Confieso que no me convenció. Atrofiada mi capacidad para entender que para avanzar a veces es urgente parar, todo aquello de tomar conciencia de la realidad y prestar atención plena a lo que ocurre aquí y ahora me sonaba a reflexión de alguien sin demasiadas ocupaciones. Por algún motivo, seguí escuchándolo. Y hasta decidí probarlo.

La primera vez que participé en el Programa 21 de Plena Acción supe que tenía un serio problema. Un problema al que no había sido capaz de enfrentarme hasta ese momento. Cuarenta días después de empezar el programa, seguía buscando en mi rutina diaria cinco minutos para parar. Y no los tenía. Me dio mucho miedo.

Así que, esta vez sí, quería entender lo que Juan Carlos trataba de explicarme sobre la práctica de mindfulness. Tenía que hacerlo porque, ahora que me había dado permiso a mí misma para caer en la cuenta de que mi vida era un tornado de trabajo, familia y entrenamientos, tenía que ponerle freno si no quería acabar engullida por el embudo en el que se había convertido mi día a día.

 

Hice tres veces el Programa 20 y dos el Programa 40. Soy metódica por naturaleza y me gusta sentirme guiada en todos los procesos de aprendizaje antes de incorporar algo nuevo a mi vida. Interiorizado el sentido de la atención plena y la práctica de la meditación, me adentré en la lectura de manuales de escritores con autoridad en la materia: Jack Kornfield, Pablo D’Ors, Christophe André, Jon Kabat-Zinn, Thich Nhat Hanh. Pero empecé con el primer libro de Juan Carlos, La Vida Mindfulness, una sencilla guía para entender qué es y para qué sirve la meditación como herramienta para lograr vivir con atención plena.

Las ideas mindfulness en un libro que te enseña a habitar tu tiempo con presencia.

Con este nuevo libro, 40 ideas mindfulness, Juan Carlos repasa y ejemplifica los aspectos de la vida diaria en los que no podemos perder la oportunidad de poner toda nuestra consciencia, a riesgo de dejar pasar la vida sin que ésta pase por nosotros.

Para los que se inician en la práctica de la atención plena, Juan Carlos acierta una vez más en el uso de un lenguaje sencillo y directo que agradecerán quienes, como yo, nos acercamos con timidez a lo que nos atrae pero al mismo tiempo nos desconcierta. Para los y las que ya seguimos sus consejos desde hace tiempo, esta lectura supone una visita a lugares que nos resultan familiares pero que, precisamente por ello, nos hacen sentir como en casa. ¿Hay una sensación más placentera?

Todos los místicos meditan, pero no todos los que meditamos somos místicos. La obsesión de Juan Carlos por acercar al común de los mortales el mindfulness queda una vez más patente en este nuevo libro donde, por si alguien lo dudaba aún, vuelve a dejar claro que se puede meditar caminando por la Gran Vía, frente a un parque infantil con el griterío propio de fondo o removiendo la cuchara de un potaje de lentejas que rompe a hervir.

Tan solo has de creer firmemente algo: debido a que estas vivo/a, todo es posible*

*Thích Nhất Hạnh

Esther Ontiveros Olmedo

Directora de Granada Healthy

https://granadahealthy.com/