A la hora de iniciar un buen hábito que te permita desarrollar una acción continuada hacia tu bienestar, es muy importante tomar la decisión y sostenerla en el tiempo

 

Un hábito no se crea de la noche a la mañana. Necesita de tiempo, constancia y serenidad en la acción.

 

Recuerdo que la primera vez que se me ocurrió sentarme en un cojín de meditación, hace ya de eso más de 15 años, no fui capaz de aguantar ni cinco minutos sin moverme. Aquello me pareció un auténtico disparate.

Hoy, una mínima “sentada” son 20 minutos, pero lo normal es estar una media hora y, de vez en cuando, suelo hacer dos sentadas seguidas de media hora o una más larga de unos 45 minutos.

Ni todas son iguales, ni todas son maravillosas, ni en todas ocurre lo mismo…simplemente son “sentadas de meditación”. El cambio personal va llegando con el tiempo.

Para llegar a ese punto, como en cualquier situación de nuestra vida cotidiana, es necesario crear un hábito que sostenido en el tiempo, se convierta en una acción más que llega a formar parte de tu vida cotidiana. Igual que no haces nada especial para lavarte los dientes o asearte por las mañanas, terminas sosteniendo como normal el hábito de sentarte a meditar.

Lo primero que debes hacer a la hora de iniciar un proceso de crear un hábito, es decidir muy bien qué es lo que quieres hacer. Es la propuesta de hábito y que será el detonante para que comiences las acciones propias que te llevarán a sostenerlo.

21 días es una fecha clave para que ese hábito que te has propuesto, se convierta en una normalización de tu acción y quede imbricada en tu vida cotidiana. 40 días es el periodo de reforzamiento de ese hábito que ya se quedará en ti.

 

Es lo que aprendemos a realizar en los dos programas que puedes hacer (si no lo has hecho ya) o repetir la experiencia (nunca viene mal) desde Plenacción.

Tanto en el PROGRAMA 21, como en el PROGRAMA 40 y su profundización personal para lograr un mapa integrativo de tu vida PROGRAMA VIVO AHORA, logramos que el sentido de vida mindfulness quede asentado en nuestra vida cotidiana.

Bien, pues ese hábito debe llevar consigo durante ese tiempo una clara rutina que no has de dejar de hacer ninguno de esos 21 días e intensificarlo otros 40. Al final de ese periodo de tiempo, ese hábito ya será una acción normalizada en tu día a día.

En este caso te hablo de la normalización del hecho de sentarse a practicar la meditación para encontrar la vía de la serenidad en tu día a día y de la vida mindfulness, pero puedes hacerlo con cualquier hábito que te propongas.

Por lo tanto, para crear un hábito saludable, lo primero que tienes que encontrar es ese detonante que te hará comenzar a ejercer las acciones oportunas que te llevarán al éxito. A continuación establecerte una rutina diaria que debes cumplir día a día.

 

Todo ese proceso, te llevará a implementar esas acciones en tu vida cotidiana y te servirán también para elevar una autoestima sin que sea un engolamiento de tu ego. Simplemente, la satisfacción serena de saber que has cumplido contigo mismo y que, por supuesto, eres perfectamente capaz de llevar a cabo tus propios retos.

Te propongo el hábito de practicar la meditación, pero también de llevar a cabo una vida mindfulness, y también lo puedes hacer para dejar de fumar, tomar conciencia de alimentarte con salud y respeto, conseguir terminar algún estudio o empezar a practicar ejercicio.

No importa el hábito que sea. Lo que te propongo es salir de la “zona de confort” en la que, a veces, nos instalamos, pensando que ya no hay nada que cambiar en nuestra vida.

Toma las riendas de la tuya y decide establecer algún cambio que creas necesario en tu vida. Comienza tu hábito y céntrate en el aquí y ahora durante esos 21 y 40 días de reforzamiento y lo habrás conseguido.

Ya sabes…descubre que lo extraordinario está en lo cotidiano.

 

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