Ahí está, ya lo tienes, Después de grandes quebraderos de cabeza, tras haber manejado cientos de posibilidades y probabilidades, cuando menos te lo esperabas, ha surgido la idea, tu idea de negocio; esa que, sabes y estás seguro o segura, de que te va a sacar de una zona de confort que tiene el peligro de alimentar la desidia y la inacción.

Llega el momento de ponerse en marcha y empezar a construir el proyecto desde la base y es ahí, desde ese movimiento iniciático, en el que me quiero quedar hoy para acompañarte en el proceso.

No descubro nada bueno si te indico que vivimos en un mundo demasiado acelerado, en el que todo parece moverse a un ritmo difícil de seguir. Ese no es un tiempo natural ni es el tiempo que te ha de servir como emprendedor. Ahora que tienes la idea, y más allá de la redacción de un plan de empresa necesario en todo proyecto que pueda ser mínimamente viable, yo te propongo hoy detenerte un instante y pensar en otro tipo de Plan: un PDP, un Plan de Desarrollo Personal. A fin de cuentas, tú, como persona, serás el iniciador de tu negocio, pasarás más tiempo del que imaginas cerca de él, y sentirás que viajas en una constante montaña rusa de vivencias, sentimientos y emociones que, tanto en lo positivo como en lo negativo, te afectarán no sólo a ti, sino a quienes tienes a tu alrededor.

Puede ser beneficioso plantearte ahora, con lápiz y hoja en blanco, escoger en un razonable marco de tiempo (por ejemplo 3 o 5 años) y pensar que quieres SER, que quieres TENER, y que quieres HACER. Es marcarse un objetivo a medio largo plazo que nos conmueva y que nos guie en nuestra tarea de emprender.

 

Saludando a nuestra vida desde el instante presente en el que estamos, podemos, desde la aceptación de lo que tenemos en estos instantes, ir trabajando en cambiar aquello que no nos gusta de nuestro SER, pensar en el TENER desde el sentido de no provocar sufrimiento a quienes nos rodean ni a lo que nos rodea y HACER aquello que nos conmueva y por lo que nos sentimos cada día vivos al poner el pie en la tierra.

Ser emprendedor es crear para vivir un sueño que fue tan sólo una idea. Como personas, desde la conciencia del instante presente, tenemos también la oportunidad de crecer como personas de la mano de nuestros negocios. Ya no es tiempo de “agresiones” y “competencias sin alma”. Ha llegado la hora de la “cooperación”, “la lealtad”, y “el compromiso”.

Diseñar un Plan de Desarrollo Personal paralelo a nuestro Plan de Empresa, puede ser una aventura amable que le dé un nuevo sentido a tus días. Al fin y al cabo, como la vida, emprender es también una aventura que tiene corazón.