Hoy, cuando esto escribo, la moda está en el miedo al gran apagón. Otra nueva ola de sinsentido que recorre nuestra vida. Lo que nos falta es atención.

 

Tras el Covid, cuando el mundo, poco a poco, se anda reponiendo tras una inmensa hola de masiva vacunación, llega ahora una nueva ola de miedo atravesada por el mensaje de que, no tardando, habrá un gran apagón que parará el mundo en el que habitamos.

No importa que desde fuentes solventes, se quite hierro al asunto y se explique con argumentos y datos que un gran apagón es prácticamente imposible, dentro de que en la vida todo pueda ser posible.

La gente ha empezado a creer en esta nueva alarma y en las tiendas especializadas, comienzan a escasear las bombonas de gas y todo tipo de “kits de supervivencia”.

No hay más que recordar el tremendo asalto que sufrieron las estanterías donde se acumulaban los paquetes de papel higiénico durante los primeros momentos del encierro debido al COVID.

Poco después, como ya se había anunciado, no hubo ningún problema de suministros.

En esta ocasión, aunque hubiese algún momentáneo tipo de gran apagón, ni habrá problemas con los suministros, ni tendrá duración en el tiempo.

Las olas del miedo

 

Se trata de una nueva e interesada ola de miedo, y ahí llega el problema más grave que no es otros que, dado que la gente anda con una más que evidente falta de atención, se tiende a creer cualquier bulo que nos anuncie la tragedia.

El mejor trabajo que se puede realizar para detener el gran apagón…mental, es comenzar a trabajar cuanto antes en prepararte a conciencia a través de la meditación. Aprender a detenerse para avanzar.

Más que el gran apagón, el grave problema que tenemos hoy en día en nuestras sociedades, es el de la continua aceleración desde la falta de atención que provoca, cada día más, trastornos de la emoción que nos sacan de la atención necesaria el instante presente para saber bien como reaccionar.

Solo nos damos cuenta de lo que significa disponer de luz cuando esa luz no funciona al pulsar el interruptor.

Solo nos damos cuenta de la importancia del agua cuando abrimos el grifo y allí no sale nada.

Solo nos damos cuenta de lo que significan muchos grandes avances que la humanidad ha conseguido, cuando nos aparece de repente el instante de atención.

La meditación como fuerza de la razón.

 

Te invito a que comiences cuanto antes el trabajo para provocar en tu vida cotidiana el gran apagón mental, que no es otro que aprender a practicar la serenidad de darte cuenta de que la vida está ahí, ante tí, para ser vivida con más atención que te muestre la importancia de las cosas cotidianas.

Vive el tiempo desde el instante presente para evitar que las falsas alarmas tengan la importancia justa que te enseñe a determinar si son verdad, o son otra ola de miedo tras las que, como siempre, hay un interés que va contra tí.

Es la libertad de la atención plena. Estar presentes en el aquí y ahora. No hay más, es desde ahí desde donde habitas tu tiempo. Es ahí desde donde puedes crecer.

Detenerse para avanzar.