Es verdad que uno de los momentos más complicados a la hora de hablar de la práctica de la atención plena o mindfulness, es cuando aparece el ego y el yo. Más, incluso que el desapego, o el no juzgar; la relación entre el ego y el yo es “pura dinamita” en el camino de su comprensión.

 

Mark Epstein, en “Contra el Yo” publicado en Kairós nos ofrece un buen trabajo en este sentido. Este libro que te invito a descubrir se convertirá en tu libro de cabecera a la hora de relacionarte con el ego y el yo.

Sobre el ego y el yo, hablábamos en el programa de radio de www.vivirenlapiramide.com que Esther Ontiveros dirige en La Voz de Granada, y que presenta Estrella Piné, y que puedes escuchar desde este enlace “PROGRAMA MIRA QUE TE DIGA” (son los 20 últimos minutos).

Es un asunto complicado de explicar, puesto que nos pasamos la vida en plena identificación con nuestro personaje o personajes pensando que ese o esos somos YO, y engrandeciendo el ego, pues en nuestra cultura occidental, siempre hemos pensando que construir un ego fuerte, sólido y reforzado, era garantía de desarrollo personal y realización de uno mismo. Craso error.

El engrandecimiento del ego desmesurado y descontrolado, nos lleva a un buen número de despropósitos, sufrimientos y problemas. Pero ¿qué es eso del ego y el yo?.

Mark Epstein, psiquiatra y profesor de psicología en la Universidad de Nueva York, nos muestra en este libro que la verdadera plenitud no se obtiene con adquisiciones materiales o psicológicas, sino que ese desarrollo personal, se trabaja a través del desapego.

Trabajar a través de la atención plena o mindfulness de cara a proceder a una desidentificación de nuestro propio ego, es un buen pasaporte hacia la libertad entre el ego y el yo.

Epstein, al hablar del ego y el yo, parte de la premisa de que “la noción sustentada por la psicología occidental está equivocada” y hace ver que “desde la perspectiva budista, el yo separado e individualizado no es tanto la solución como el problema y la felicidad no tiene tanto que ver con la adquisición –ya sea material o psicológica- como con la entrega”.

El libro está estructurado en cuatro partes que responden a los cuatro niveles de la práctica espiritual y que, según el autor, reciben los nombre de la mirada, la sonrisa, el abrazo y el orgasmo.

Para tratar de entender y poner luz en esta disyuntiva entre el ego y el yo, basta señalar un párrafo del libro de Epstein que te animo a leer. Dice el autor: “Cando hablamos del yo desde la perspectiva de la psicología occidental, solemos centrarnos en la belleza de la melodía –en el canto del yo- pero, cuando lo contemplamos desde la perspectiva de la psicología budista, subrayamos la belleza de lo que nos sugiere, la belleza del espacio en el que se halla inmerso”.

De esta visión entre la mirada occidental y la mirada de oriente a través del budismo, hablamos de como el ego y el yo se identifican y se desidentifican. Y también hablamos del vacío que los seres humanos vivimos muchas veces a lo largo de nuestra vida ante lo que Epstein asegura que “cuando nos sentimos vacíos, no debemos permitir que el vacío nos paralice. Si queremos alcanzar la intimidad, debemos soltarnos; si queremos paz, tenemos que aprender antes a sosegar a nuestra propia mente; si queremos alcanzar la liberación, tenemos que aprender a poner fin a nuestros propios deseos”.

De tal modo que cuando te refieras a la relación entre el ego y el yo, tengas claro que “es posible cultivar una mente que no se identifique ni rechace y, de ese modo, modificar el modo en que experimentamos el tiempo y nuestro yo”.

En definitiva, un libro revelador, que te hará comprender la verdadera relación entre el ego y el yo desde distintas perspectivas. Un trabajo, al final, que depende de la posición que adoptes. Como siempre te digo; tú decides. El sentido de la felicidad depende de ti. Actúa y no te dejes engañar por cantos de sirena que solo te llevan a la confusión y al dolor.