Construir tu casa con técnicas mindfulness o atención plena, debería ser una prioridad y más en momentos de profundos cambios como los que estamos viviendo. Esta es una propuesta de felicidad que, no siendo difícil de hacer, necesita, como todo, de un esfuerzo de constancia.

Todas y todos buscamos un hogar; nuestra casa, y queremos que sea confortable, donde nos encontremos firmes y seguros. Una casa bien estructurada, en el que cada metro cuadrado sea habitable y no disponga de demasiados huecos inservibles. Con un garaje donde poder aparcar nuestro coche y un trastero…en el que se termina guardando “cosas viejas” que van ocupando espacio y lastrando nuestra vida…Ese es el modelo de casa general en el que habitamos todos y todas. Y no me refiero a una casa física, modelo boom del ladrillo tan reciente, sino al hogar que significa nuestra propia mente y su cuerpo; nuestro cuerpo, como garaje para toda la vida.

El problema es que, como en las casas que habitamos, muchas veces se le da mayor importancia al aspecto exterior que al interior. El problema es como cuidamos nuestro aspecto físico, pero abandonamos nuestra mente a su libre albedrío y terminamos dominados por nuestros procesos emocionales y generando “basura mental” que lastra nuestro propio desarrollo personal.

Construir nuestra casa con técnicas mindfulness o Atención Plena, es crear un espacio de seguridad personal con el que ir atravesando las distintas etapas de nuestra vida. Es hacerlo como si construyésemos un puzzle, en el que las piezas se asientan sobre una superficie consistente que hace que, aunque se mueva un poco y el puzzle y las piezas se desencajen, todas siguen ahí, completamente controladas.

 

La diferencia de no estar presentes, de no utilizar el foco de nuestra conciencia para estar presentes en todo lo que hacemos, es construir nuestra propia casa de vida como un castillo de naipes. Todo queda muy bonito y aparentemente colocado, pero en cuanto falla una de las cartas, toda la estructura que hemos creado se viene abajo y es entonces, cuando aparece el malestar emocional, el estrés, la ansiedad, la depresión y otros males que se están convirtiendo en las pandemias del siglo XXI.

En un tiempo en el que los ansiolíticos y antidepresivos se venden como caramelos, merece la pena atender y poner un esfuerzo en construir nuestra casa con técnicas mindfulness o atención plena.

Es volver a la serenidad y el control mental, es ofrecernos a la vida vaciando ese trastero lleno de cosas inservibles, es realizar un proceso de limpieza interior que termina, también, apareciendo en el exterior.

Si trabajamos para poner atención a todo cuanto hacemos en cada momento, creamos un espacio interior de calma y serenidad que nos ofrecerá una nueva visión de nuestra propia vida.

Te animo a que comiences ya a construir “tu casa” con técnicas mindfulness o atención plena.

Gente