Es uno e los tormentos del siglo XXI. Si necesitas saber cómo quitar la ansiedad sin pastillas, en la práctica de la atención plena o mindfulness puedes encontrar la respuesta.

 

Seguro que lo has sufrido alguna vez. Ese sudor frío, el corazón que se desboca, la sensación de mareo y ahogo… Son los síntomas más evidentes de la ansiedad; un trastorno de la mente que tiene sus consecuencias físicas. Se pasa mal.

 

El siglo de la excesiva velocidad. La lucha contra la ansiedad

 

Este es el siglo del estrés, de la aceleración, de la hiperinformación y ahora, encima, la pandemia que nos hace resbalar por el tobogán de la inseguridad y la incertidumbre.

Es el tiempo de preguntarse también, cómo quitar la ansiedad sin pastillas.

Antes de nada, si lees esto y por prescripción médica, estás tomando algún tipo de medicación, te pido por favor que no te las quites sin el seguimiento de tu doctor o doctora.

Cuando hablo de cómo quitar la ansiedad sin pastillas desde la práctica de la atención plena o mindfulness, lo hago para quienes quieren probar a controlar la ansiedad de forma natural.

También puedes practicar y reflexionar sobre estas ideas si estás tomando algún tipo de medicación, pero te pido que tengas máximo cuidado.

Y sobre todo, que tengas muy claro que de la ansiedad se sale. Te lo digo por experiencia propia.

En este mundo tan acelerado, es normal que una de las grandes plagas sea el estrés, la ansiedad y, por desgracia, la depresión.

 

Ideas para aliviar la ansiedad.

 

Pero como defensa contra esas plagas, tenemos que tener claro que algunas cosas si que podemos hacer.

La práctica de la atención plena o mindfulness y la meditación, nos permiten situarnos en el instante presente desde donde podemos disponer de una lectura más real y acertada de lo que nos está ocurriendo.

No dejarse arrastrar por el miedo que infunden muchas de las noticias que vemos cada día, es una buena forma de comenzar a tratar esa ansiedad demoledora que parece comerte.

Otro de los ejercicios básicos que debes comenzar a hacer, es trabajar en una buena respiración.

Habrás notado que, al dispararse la ansiedad, la respiración se dificulta e incluso puedes entrar en hiperventilación.

Por eso, una de las claves de cómo quitar la ansiedad sin pastillas, está en esa buena gestión de la respiración.

Apartarte en un lugar tranquilo, poner tu mano en el vientre y comenzar a respirar lentamente llenando el vientre, para subir a los pulmones y luego a las clavículas y comenzar la exhalación. Esa pauta te va a permitir bajar la ansiedad.

 

La practica de la meditación, los ejercicios no formales de mindfulness y trabajar la atención, te va a permitir también ser consciente de que va a saltar la ansiedad, incluso antes de que esta aparezca.

Sostener el ritmo de la atención en cada instante de una manera natural (esto solo se consigue con la práctica), hace que pongas tu atención en esos momentos que reconoces como peligrosos, y de esta forma puedas gestionarla.

Se trata de un trabajo de autoconocimiento que debes comenzar cuanto antes porque tiene buenos resultados en el tiempo.

 

La vida tiene que ser aquí y ahora. El encuentro con la serenidad

 

Obviamente, otra de las respuestas a cómo quitar la ansiedad sin pastillas, es llevar a cabo una vida saludable.

Hay que trabajar a conciencia el estrés y aprender a decir NO.

Hay que aprender a gestionar tu propia vida para no verte cargado o cargada de “piedras vitales” en la mochila de tu vida, que tu no has querido, pero que las circunstancias han determinado que las lleves.

En definitiva, el trabajo para saber cómo quitar la ansiedad sin pastillas, no es una labor de un día para otro. Pero ponerte en la línea de flotación contra la ansiedad, es una labor que termina dando sus frutos.

Nunca hablo de lo que no sé, pero en este caso, te aseguro que, por desgracia, durante algún tiempo, fui un maestro.

Hoy puedo decir que nadie está a salvo, pero que es importante el saber gestionarla de forma adecuada y a mí, personalmente, la práctica de la meditación y de mindfulness, me ha sido más útil de lo que pensaba.

Tu también puedes.