Pues resulta que, lo que toda la vida ha sido limpiar, ahora lo llaman cleanfulness. Son las modas de ponerle nombres raros a lo que debe ser un hábito normalizado. Que no te engañen, pero deja tu casa siempre limpia y aseada.

 

Evidentemente, no seré yo quien critique la práctica de la atención plena o mindfulness en cualquier ámbito de la vida cotidiana. Me refiero a lo que ahora llaman cleanfuilness

Lo que ya no me gusta tanto es que se intente “vender” cualquier cosa como si de mindfulness se tratase y, además, haciéndolo como si fuese una gran novedad que cambiará para siempre tu forma de habitar tu tiempo.

No perdamos el norte, por favor. La vida está demasiado llena de velocidades que nos generan grados cada vez más altos de estrés. No nos pongamos más obligaciones que las estrictamente necesarias.

Desde pequeño, en mi casa, me enseñaron que para llevar una vida sana y equilibrada, una de las cosas que también había que hacer, era limpiar mi cuarto y echar una mano en casa con las normales tareas del hogar.

Con 12 o 14 años, la obligatoriedad de tener que organizar tu cuarto, poner o quitar la mesa, cepillar y fregar el suelo y demás aventuras, que ahora se quieren llamar cleanfulness, solía ser un suplicio.

El cambio llega cuando te independizas. En ese momento “la magia” termina y te conviertes en responsable de tu propia vida y no tienes más remedio que poner orden en tu propia vida.

Hacerlo con atención y serenidad, le pone un nuevo acento a la forma de tener una obligación que hacer y, además, convertir un hábito en un buen momento, es lo que tiene poner atención a la vida cotidiana.

Ahora tratan de venderlo como cleanfulness.

Muy bien, pero lo que realmente significa es que como tienes la obligación de limpiar y asear tus espacios vitales, la mejor forma de hacerlo para que no te suponga un doloroso momento, es ponerle ganas, atención, serenidad y compromiso con tu propia felicidad.

Llamalo como quieras. Lo mejor es que asumas la idea de que “tengo que hacer limpieza”, pero si te parece mejor y más cool, puedes decir que vas a hacer cleanfulness.

Para la práctica de la atención plena o mindfulness, lo que te puedo recomendar es que establezcas en tu vida el hábito de establecer un tiempo para ordenar y limpiar tus espacios y que lo hagas con dedicación y atención y que disfrutes del resultado cuando termines.

Lo puedes llamar cleanfulness, voy a limpiar, me toca limpieza, o que vas a dejar tu casa “como los chorros del oro”.

El caso es que ese tiempo sea también parte de tu tiempo y no una obligación de la que quieras escaparte siempre haciéndolo rápido y sin ganas.

Ponle disfrute a un hábito necesario, aquí y ahora.