La de veces que nos pasamos los días buscando la felicidad que creemos está detrás de cada objeto material que anhelamos. La de horas que atravesamos buscando la felicidad en aquellos espacios lejanos a los que ansiamos llegar para descansar. Cómo andamos con el piloto automático puesto, no terminamos de darnos cuenta de que el verdadero sentido de la felicidad esta, justamente, donde te encuentras ahora mismo.

 

Buscando la felicidad es de esas ideas que los seres humanos no hacemos más que complicar.

 

Y es que cuando hablamos de buscar la felicidad, tendemos a pensar que hay que trabajar demasiado para encontrar esos ratos en los que nos podemos sentir dichosos.

En el alocado mundo en el que vivimos y en el que cada uno de nosotros y nosotras hemos puesto nuestro maldito grano de arena para complicarlo, pensamos que la felicidad es un “producto” más que hay que adquirir como quien ahorra para colmar un deseo o quien está soñando con el fin de semana para jugar a “buscando la felicidad” de viernes 8 PM a domingo 10 PM, pero el estado de felicidad es eso; un estado del ser que proviene de sentirse colmado en el momento presente. Es en el aquí y ahora en el que, como seres humanos, podemos encontrar ese deseado sentido de la felicidad.

Eso sí –y es un aviso para navegantes-. Hay que tener claro que la felicidad no es pasar las horas con una sonrisa bobalicona, poco menos que levitando a un palmo de la realidad, y pensando que todo es de colores.

Siento avisarte de que el dolor existe y es real. Y que la vida, cuando andas buscando la felicidad, también se encuentra el dolor consustancial al hecho de vivir. Lo que no es tan normal es el sufrimiento que no es otra cosa que la continua rumiación del dolor.

El estado de felicidad, nace cuando somos capaces de entrar en la vía de la aceptación sin resignación. Estar presente en el lado cotidiano de tu vida, reconocer donde estás y cómo estás en cada momento, es la base para conseguir la tan ansiada felicidad, que no es otra cosa que saber que, desde ti mismo, eres suficiente para sostenerte en el espacio en el que habitas.

Cuando andas buscando la felicidad, encontrarte con la práctica de mindfulness o atención plena, es el momento perfecto para abrir nuevos espacios de trabajo hacia ese pretendido estado que tanto deseamos.

 

Ser felices supone un arduo trabajo, pero es posible. Establecerse en el aquí y ahora, siendo consciente de tus emociones, reconocerlas y saber gestionarlas en cada momento, abren un espacio de íntima sabiduría que hace que dispongas de las suficientes herramientas personales como para luchar en tu día a día.

La práctica de mindfulness o atención plena, te ofrece la posibilidad de aprender a relacionarte de otro modo con los espacios de tu cotidianidad, para “darte cuenta” de que lo verdaderamente real que hay en tu vida es el aquí y ahora.

Es cierto que ese aquí y ahora puede parecerte horroroso en algún momento, pero aunque te parezca increíble, solo desde la aceptación sin resignación, puedes tomar la verdadera fuerza para cambiarlo.

Como señala el Dr. Kabat Zinn: “La práctica de la atención nos enseña a escuchar nuestro cuerpo a través de todas las ventanas sensoriales y a atender al flujo de nuestros pensamientos y sentimientos, iniciando así el proceso de restablecimiento y fortalecimiento de la conexión con nuestro propio paisaje interno”.

A veces, tan sólo con preguntarte ¿Qué has hecho hoy?, y saber qué te hace feliz puedes comenzar a “darte cuenta” del camino que debes tomar para ver que “buscando la felicidad” es aprender a estar y ser en tu propia cotidianidad.