En Mindfulness, cuando hablamos de aceptación sin resignación, evidenciamos que aceptar la realidad no es dejarse llevar por la sumisión.

 

Aceptación sin resignación o cómo emprender tu propia revolución interior aquí y ahora.

 

Siempre recuerdo una frase de uno de mis primeros Maestros Zen, cuando me interesaba por reconocer ese espacio de desarrollo personal en un espacio en el que uno no es feliz.

“Una cosa es ser budista y otra muy distinta es ser gilipollas” (advierto que no estoy dentro de ninguna ortodoxia religiosa. Cada quien es libre de profesar, desde el respeto, cualquier forma de espiritualidad, incluso siendo ésta laica)

Permíteme el uso de esta palabra malsonante para poder centrar la idea que quiero transmitirte.

Desde la práctica de mindfulness o atención plena, solemos hablar de la aceptación del instante presente tal y como es, porque es la única forma concreta que tienes para superarlo y crear tu propio futuro desde el instante presente.

Aquí y ahora vives una realidad que no puedes cambiar en este preciso instante, sino que puedes ir haciéndolo poco a poco desde ese instante presente.

Parece un galimatías, pero es una realidad incontestable.

Hal Elrod, en su libro “mañanas milagrosas” nos explica cómo los seres humanos vamos caminando por la vida con un espejo retrovisor a través del que vemos cualquier acción que queramos tomar.

Cuando queremos hacer algo, siempre miramos por ese espejo e intentamos basar nuestras acciones en nuestras vivencias del pasado, con lo que terminamos atados y atadas en nuestras propias zonas de confort por establecer comparaciones con paradigmas y vivencias del pasado que ya no son reales.

Cuando esta noción de la aceptación sin resignación la llevamos al ámbito laboral y dado la gran incidencia que está empezando a tener la práctica de mindfulness en el mundo del trabajo, a veces se nos trata de convencer de que tanto el estrés, como el tener un jefe o una jefa que basa su modo de dirección en el egocentrismo y la prepotencia, es algo ante lo que hemos de resignarnos, y es ahí cuando hace falta poner en marcha la frase que te comentaba al principio de este post:

De “ser budista es una cosa y ser gilipollas otra bien distinta” o más actualizado sin que tenga una pátina de religiosidad, que te peguen en la cara no quiere decir que tengas que poner la otra mejilla, o de forma determinada, si tienes un jefe o jefa dominante, la aceptación sin resignación te ha de llevar a aceptarlo desde el instante presente pero a poner las bases para cambiarlo.

 

 

Iniciar la práctica de mindfulness o atención plena, es comenzar una aventura íntima y personal que con el tiempo, hará saltar en ti todos los resortes en los que habías sostenido tu vida hasta ese instante.

La aceptación sin resignación propia de mindfulness, es instalarte en el aquí y ahora, sabiendo que todo movimiento que comienzas te llevará a una nueva revolución interior provocando en ti un nuevo renacimiento.

Mi recomendación es que trabajes esa aceptación sin resignación para instalar en tu mundo el movimiento del cambio y la transformación desde el aquí y ahora.

Aceptación sin resignación es darte cuenta de que eres dueño o dueña de las riendas de tu vida y que desde el aquí y ahora puedes poner en marcha la revolución de tu propio cambio.

Y recuerda porque es muy importante y debes grabártelo bien: sólo tienes una oportunidad para hacerlo y ese instante es esta vida.

Toma las riendas de tu cambio hacia los objetivos y metas que te propongas.

La aceptación sin resignación simplemente es un elemento más del cambio que necesitas.

Y recuerda siempre que lo extraordinario está en lo cotidiano.