Ahora que comienza el mes de septiembre y que vuelves de un espacio de descanso y vacaciones, retomar la aventura de la rutina es una forma de conciliarte con la vida. Rutina mindfulness para la vida diaria.

 

No tengas miedo porque la rutina mindfulness no es aburrida. Lánzate a la aventura.

 

Retomar la rutina nos asusta. Se espera durante meses el momento en el que rompes tu dirección horaria y te envuelves en el espacio del no horario en el que te crees que dominas tu tiempo, pero pasa demasiado deprisa por falta de atención.

La rutina tiene mala prensa porque piensas que no deja paso a la aventura de iniciarte en nuevos caminos, pero si logras llevar a cabo una buena gestión de tu tiempo, la rutina mindfulness puede ser un camino perfecto para establecerte “un mapa del tesoro” que te facilite cumplir tus deseos y objetivos.

Ahora que vuelves del merecido periodo de descanso, no es bueno volver a poner la cabeza en modo mañana pensando de lunes a viernes que tu vida comienza el sábado para cerrarse el domingo por la noche.

Llevar a cabo un trabajo de puesta a punto en técnicas de atención plena o mindfulness, te puede facilitar tener una buena disposición con el tiempo y eso se consigue a través del establecimiento de rutinas. Serán tus rutinas mindfulness

El problema con esas rutinas es cuando las llevas a cabo sin poner atención en ellas y te instalas en el piloto automático y es ahí realmente cuando esas rutinas devienen en aburrimiento y negatividad.

En cambio, si logras ser consciente en todo momento de tu aquí y ahora, ese camino de presencia se convierte en un fiel aliado para conseguir tus metas y objetivos. Y eso puedes llevarlo a cabo estableciendo tus ejercicios en forma de rutinas mindfulness.

Para empezar, los domingos por la tarde o a última hora antes de acostarte, toma un poco de tiempo para tí y escribe en una hoja de papel todo aquello que te gustaría llevar a cabo durante esa semana que comienza.

Guarda el papel y haz tu vida normal durante esa semana y al domingo siguiente, retoma la hoja y mira si has hecho lo que pretendías.

Es muy probable que en tu rutina mal alimentada, te des cuenta de que no has conseguido ni uno sólo de los caminos que te habías propuesto.

Si lo quieres hacer bien, el camino de la rutina mindfulness, es tomar tus horas del día como si fuesen piezas de un puzzle que debes gestionar bien para que al final de la semana sientas que tus días han sido productivos y han pasado con la presencia del aquí y ahora.

No es difícil, pero necesita de un pequeño esfuerzo para que consigas que la rutina sea amable y productiva y sea un encuentro con tu vida y no un tiempo de deshecho.