El cultivo del amor incondicional y La práctica de metta. Bhante Henepola Gunaratana. Editorial Kairós

 

El amor incondicional como práctica, sin lugar a dudas, emerge como un nuevo salvavidas de tu propia realidad y de ejercicio para tender la mano a tu verdadero ser y por lo tanto a quien te rodea.

 

Quiero recomendarte este libro de un autor al que ya te he presentado otras veces y que puedes volver a leer en estos enlaces:

“Meditación sobre la percepción”, “más allá del mindfulness” y “El libro de mindfulness”

Un autor fundamental a la hora de practicar y leer sobre mindfulness o atención plena, y en este caso merece la pena leerlo sobre el cultivo del amor incondicional.

Bhante, con ese lenguaje lleno de claridad, elegancia y calidez, nos sumerge en el mundo del “metta” como práctica del amor incondicional; una palabra que proviene del pali y que hace referencia al concepto de “amigo” y también del “sol”.

Como suelo explicar en mis talleres, hablar de atención plena o mindfulness es también hablar de amor y respeto por todos los seres vivientes y por lo tanto de el amor incondicional.

En el caso de la práctica de la atención plena o mindfulness, esta “colección” de prácticas provienen en gran medida de la tradición del budismo, pero desde plenacción, apuesto por una integración de todo conocimiento que nos viene desde todas las tradiciones espirituales para converger en una “espiritualidad laica” que nos sostenga como seres vivos en este camino que recorremos a lo largo y ancho de la vida.

Por eso, acercarse a libros como este en el que se nos habla de manera clara del amor incondicional es importante para despertar nuestro valor como personas que pueden y deben transformar el mundo que habitas.

Si además lo haces de la mano de Bhante, es seguro que descubrirás nuevos modos de entender tu momento presente en ese camino de transformación personal.

Bhante es doctor en filosofía, monje budista desde hace muchos años y merece la pena escucharlo a través de sus libros.

Dado el momento histórico que vivimos, merece la pena entrar en la práctica del amor incondicional como recurso infalible para el encuentro con la paz tanto con nosotros y nosotras como seres vivientes, como con el mundo que nos rodea aquí y ahora.